Comprar una vivienda es una de la mayores inversiones que vamos a hacer en nuestra vida. Pero, en la mayoría de los casos, para poder financiar esa casa de la que nos hemos enamorado vamos a tener que acudir al banco a pedirle un préstamo hipotecario.
La entidad bancaria va a revisar con lupa nuestras finanzas para asegurarse de que somos solventes, así que lo primero que tenemos que hacer es organizarlas. De esta forma, conseguiremos que el proceso sea más rápido y sencillo.
Paso 1: mejora tu solvencia
Si alguna vez has pedido un préstamo ya sabes que lo primero que hace el banco es un estudio de riesgos. Esto implica que le echa un vistazo tanto al dinero que tienes como al dinero que debes y, en base a ello, decide si eres o no solvente.
Porque la solvencia no es otra cosa que la capacidad para hacer frente al pago de tus deudas. Así que lo que buscamos en este paso es demostrarle a la entidad bancaria que somos de fiar, que tenemos dinero suficiente como para poder devolver el préstamo.
No creas que hace falta tener una nómina estratosférica. En muchos casos importa más tu nivel de endeudamiento que lo que ganas. Porque podrías ingresar 5.000 euros al mes, pero si pagas letras por importe de 4.500 euros mensuales, no eres una persona solvente.
Por eso, lo que puedes hacer cuando tomas la decisión de comprar una vivienda es mejorar tu situación económica. Procura deshacerte de la mayor parte posible de tus deudas.
Muchas veces arrastramos pequeños créditos de tarjetas o préstamos personales que con un poco de esfuerzo podríamos liquidar. Si es tu caso, no dudes en hacerlo.
Paso 2: ahorra
Así de fácil de decir y así de difícil de conseguir. En la actualidad los bancos no te conceden en hipoteca el 100% del dinero que te va a costar adquirir la casa, como mucho te prestan un 80%. Por eso es importante que tengas ahorros.
Comprar una casa no es una decisión que tomamos de un día para otro, es algo que debemos meditar mucho. Cuando lo tengas claro, fíjate un presupuesto máximo y empieza a ahorrar hasta que tengas el 20% de esa cantidad.
Paso 3: asegúrate de no estar inscrito en un fichero de morosos
De un tiempo a esta parte muchas empresas han abusado de la inscripción de deudores en los ficheros de impagados (lo que conocemos como fichero de morosos).
No hace falta que debas una gran cantidad. Basta con que te hayas dejado pendiente de pago una factura del móvil para que tu nombre figure en ASNEF o similares, y esto es algo que no les gusta nada a los bancos.
Si tienes constancia de que figuras en un registro de morosos, soluciona este tema antes de acudir al banco. No obstante, si solo tienes una deuda y es mínima, no te preocupes demasiado por este tema porque la entidad bancaria no lo tendrá en cuenta.
Si mejoras tus finanzas comprar una vivienda, dejará de ser un sueño a largo plazo y será una opción más viable de lo que crees. Porque cuanto más saneadas estén tus finanzas, más deseará el banco tenerte como cliente.


