Comprar vivienda

¿Préstamo personal o hipoteca para comprar una vivienda?

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Cuando analizamos la posibilidad de comprar una vivienda una de las primeras decisiones que tenemos que tomar es cómo vamos a financiarla. Si no disponemos de recursos económicos suficientes como para pagar el precio íntegramente sin tener que usar financiación externa (que suele ser lo habitual), no nos quedará más remedio que pedir un préstamo.

Aunque lo normal es solicitar un préstamo hipotecario, cuando la cantidad que nos hace falta no es demasiado elevada nos podemos plantear escoger directamente un préstamo personal para obtener la financiación que necesitamos. Pero, ¿qué opción es mejor?

¿Cuándo pedir un préstamo personal y cuándo una hipoteca para comprar una vivienda?

La clave está en la cantidad que nos hace falta. En líneas generales, los préstamos personales de los bancos suelen tener una cuantía máxima que ronda entre los 50.000 y los 75.000 euros.

En cuanto a las hipotecas, en muchos casos los bancos exigen un mínimo para financiar. Esto quiere decir que en algunas entidades puedes tener problemas para obtener una hipoteca de, por ejemplo, 50.000 euros. Por tanto, si no necesitas mucho dinero, es posible que la única opción que tengas sea pedir un préstamo personal en lugar de una hipoteca.

No obstante, los límites mínimos en las hipotecas son cada vez menos habituales. El aumento del ahorro y la bajada de los precios de las viviendas de segunda mano ha provocado que muchos bancos sean ahora más flexibles a la hora de conceder préstamos hipotecarios de baja cuantía.

Otra cuestión a tener en cuenta es que los bancos ofrecen en hipoteca solo el 80% del valor de tasación de la vivienda (tal como comentábamos en este artículo), así que si vas a pedir un préstamo de este tipo vas a tener que tener algo de dinero ahorrado, una condición que no se exige en un préstamo personal.

Ventajas e inconvenientes de cada producto

Lo que debes de tener presente en todo caso es que ambos tipos de préstamos tienen ventajas e inconvenientes.

Por lo que se refiere a los intereses, la hipoteca suele tener unos intereses más bajos, especialmente si se opta por un modelo a tipo de interés variable, ya que el euribor está marcando mínimos históricos. En el caso de los préstamos personales los intereses suelen ser algo más elevados, ya que no dejan de ser préstamos al consumo.

En cuanto a los plazos de amortización, mientras que un préstamo personal debe devolverse en un plazo de entre ocho y diez años de media, los préstamos hipotecarios pueden llegar a extenderse durante 40 años. Esto implica que la mensualidad será mucho más baja si se opta por una hipoteca.

En términos de costes y comisiones el préstamo personal suele ser más barato, y también la gestión resulta más rápida. Son productos muy diferentes entre sí, ambos con cosas buenas y malas que es importante que tengas en cuenta antes de hacer la contratación. Por eso, lo mejor que puedes hacer si no necesitas mucho dinero para comprar tu nueva vivienda es informarte tanto de las condiciones de los préstamos hipotecarios como de los préstamos personales para ver qué te conviene más.

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Autor: Raúl Gómez de Cádiz
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