Salvo que seas uno de los pocos afortunados que pueden hacer frente al precio de una vivienda sin tener que pedirle dinero al banco, en el resto de los casos tendrás que solicitar un préstamo hipotecario.
Lo que quizá no te hayas planteado nunca es la posibilidad de comprar tu nueva vivienda mediante un préstamo personal. ¿Esto es posible? Sí, pero con algunas limitaciones. Vamos a verlo con más detalle.
El préstamo personal para comprar una vivienda
Estamos ante un producto de financiación que implica que el banco te presta dinero para que tú hagas frente a un gasto personal (como su propio nombre indica). Podías utilizar ese capital para comprarte un coche, para financiar los estudios de tus hijos, irte de vacaciones, y hasta para comprar una casa.
A priori, no hay nada que te impida utilizar el dinero del préstamo en la adquisición de un inmueble. De hecho, en algunos casos puede ser que tengas que recurrir a esta forma de financiación en lugar de a una hipoteca.
Esto puede ocurrir si el importe que necesitas financiar no es demasiado alto. Sabemos que los préstamos hipotecarios tienen un tope máximo que depende de tu capacidad económica y tu solvencia, pero no solemos tener en cuenta que hay un tope mínimo.
Así es, si la cantidad que necesitas es muy baja, puede que esté por debajo del límite establecido por la entidad bancaria para acceder a una hipoteca, así que tendrías que escoger un préstamo personal.
No obstante, muchos bancos han bajado su límite y ya conceden hipotecas con un importe bajo. Si la cantidad que necesitas financiar es igual o superior a 50.000 euros, no deberías tener problema en contratar un préstamo hipotecario.
¿Es buena idea elegir un préstamo personal para pagar una vivienda?
Si puedes elegir entre préstamo hipotecario y personal, te surge la duda sobre qué producto es mejor en tu caso.
Cuando no te hace falta mucho dinero (normalmente no más de 70.000 euros) puedes solicitar un préstamo personal y pagar con él la vivienda que quieres adquirir. Pero ten en cuenta que este producto no tiene las mismas condiciones que un préstamo hipotecario.
Los intereses aplicables son siempre más altos, y el plazo de amortización es más corto. Es decir, que debes devolver el dinero en un tiempo más o menos breve y, además, acabarás pagando más que si solicitaras la misma cantidad a través de un préstamo hipotecario.

La fórmula del préstamo hipotecario más préstamo personal
Si puedes elegir, está claro que es mejor opción un préstamo hipotecario para adquirir un inmueble. Pero también está la opción de tener las dos cosas.
Dado que el banco solo suele financiar mediante la hipoteca el 80% del valor del inmueble, hay quien decide obtener el 20% restante a través de un préstamo personal. Aunque esta operación es viable, no es recomendable.
En la mayoría de los casos te acaba llevando a un sobreendeudamiento. Porque cada mes tendrás que hacer frente al pago de la letra de la hipoteca y también a la del préstamo personal, lo que podría disparar tus gastos.
Lo que te aconsejamos es que potencies tu capacidad de ahorro para disponer de entre un 20% y un 30% del importe que estás dispuesto a pagar por una vivienda. Una vez que lo tengas, puedes comenzar la búsqueda de tu nuevo hogar. Este proceso podría llevarte un poco más de tiempo pero, a cambio, mantendrá tus finanzas en óptimas condiciones. Entrarás en tu nueva casa con buen pie, sabiendo que “solo” le debes al banco la cantidad que has pedido en concepto de préstamo hipotecario.


