Cuando acudes a una entidad bancaria a pedir un préstamo hipotecario, lo primero que mira es tu nivel de solvencia. Es decir, que tengas ingresos y que tu nivel de endeudamiento no sea excesivo. Por otro lado, también le interesa conocer tu capacidad de ahorro.
Si estás pensando en comprar una casa, es posible que necesites tener ahorrado entre un 20% y un 30% (mejor el 30%) del importe que quieres gastar en la misma. Por eso, hoy te traemos unos consejos que te ayudarán a mejorar tu capacidad financiera. Así, cuando llegue el momento de pedir la hipoteca, no te pondrán problemas.
Mantén tus deudas a raya
Para poder ahorrar necesitas tener algo de dinero que te sobre, y está claro que esto no es posible si tienes demasiadas deudas. Así que lo primero que debes hacer es eliminarlas o reducirlas de forma sustancial.
Por supuesto, intenta no crear más. Si eres un habitual de la tarjeta de crédito, liquida la deuda pendiente y déjala en casa cuando salgas. Mejor todavía, dala de baja. Te sorprenderá lo pronto que empiezan a crecer tus ahorros.
Evita los gastos hormiga
Son todos esos gastos que realizamos a diario y que, en realidad, nos podríamos ahorrar o reducir de forma considerable. Por ejemplo, si vas en coche al trabajo, valora si podrías compartir tu vehículo para repartir el coste del combustible, o si podrías ir en transporte público.
Esos dos cafés que te tomas cada día fuera de casa hacen un coste medio de 60 euros al mes. En un año podrías ahorrar 720 euros solo suprimiendo esas visitas a la cafetería y llevándote el café de casa en un termo.
Es momento de revisar todos los gastos hormiga que tienes y tomar decisiones. Al cabo de un año tendrás entre 1.000 y 2.000 euros más sin hacer ningún sacrificio importante.

Crea una cuenta para ahorrar
Si vas guardando dinero, pero acabas recurriendo a él cuando te surge cualquier inconveniente, no estás avanzando hacia tu objetivo. Por eso, procura que el dinero ahorrado no esté a tu alcance fácilmente.
Lo mejor es que lo pongas en una cuenta corriente que solo uses para eso. Olvídate de que lo tienes ahí y atiende a tus necesidades con los recursos que tienes en la cuenta bancaria de uso ordinario.
Recurre a las compras de segunda mano
Todos necesitamos de vez en cuando renovar nuestra ropa, los muebles, la tecnología, el coche… Si en lugar de comprar productos nuevos los adquieres de segunda mano, puedes conseguir un ahorro muy importante.
Si tienes que gastar necesariamente en productos nuevos, prima la calidad. Aunque te cuesten un poco más, su duración será mucho mayor, por lo que al final acabarás ahorrando.
Preahorra
Esta es la mejor forma de ahorrar. En lugar de esperar a fin de mes y guardar algo de dinero de lo que te haya sobrado, págate primero a ti mismo.
En cuanto recibas tu nómina, envía a esa cuenta corriente que decíamos antes el dinero que te hayas propuesto guardar cada mes. Pueden ser 50 euros, 200, 500… lo que te permita tu situación. Si concibes el ahorro como un gasto más, te acostumbrarás a no tener disponible ese dinero que estás guardando para tu futura casa.
Todos podemos ahorrar, con independencia de nuestra capacidad económica. El verdadero secreto es controlar bien nuestro presupuesto y hacer pequeños cambios en nuestras costumbres. En menos de lo que esperas tendrás en tu cuenta de ahorro el dinero que necesitas para plantearte la compra de una casa, incluso puede que un poco más.


